La Práctica
El método de Yoga
IYENGAR se aprende inicialmente a través del estudio profundo de
las asanas (posturas) y pranayama (control de la
respiración).
Iyengar ha sistematizado más de 200 Asanas clásicas del Yoga y 14
tipos diferentes de Pranayamas (con variaciones muchas de ellas)
desde lo sencillo hasta lo increíblemente difícil. Han sido estructuradas y
categorizadas para permitir al principiante progresar de forma segura y sana,
desde las posturas básicas hacia las más avanzadas a medida que gana en
flexibilidad, resistencia y sensibilidad en la mente, el cuerpo y el espíritu.
Asana
Durante su práctica el
yoga Iyengar se centra particularmente en tres aspectos. El alineamiento
correcto del cuerpo, que permite al cuerpo desarrollarse armoniosamente de
modo anatómicamente correcto sin que el estudiante sufra daños o dolor cuando
se practica correctamente. Como todos los cuerpos son diferentes y la gente tiene
diferentes debilidades y fortalezas, el Sr. Iyengar también ha desarrollado el
uso de soportes para ayudar al cuerpo a irse acercando
paulatinamente a la posición final correcta. Los soportes son objetos como
ladrillos de madera, sillas, mantas y cinturones que ayudan a ajustarse o a
soportarse uno mismo en las diferentes posturas y poder así trabajar en un
rango de movimiento seguro y eficaz.
Un beneficio añadido es que, aunque los aspectos terapéuticos de
las asanas y el pranayama se conocían desde hace siglos, el
implacable énfasis del Sr. Iyengar en el alineamiento anatómico correcto y sus
métodos de trabajo han refinado los aspectos terapéuticos del Yoga. La
práctica del Yoga IYENGAR a menudo resultará en la desaparición de dolores. El
Yoga IYENGAR también puede utilizarse para tratar muchas enfermedades,
incluyendo las médicamente serias y extremas, bajo la supervisión de un
profesor senior adecuado. Los otros dos aspectos clave de la práctica de asanas
en el sistema IYENGAR son la secuencia de las posturas, lo que
produce un poderoso efecto acumulativo que se logra a través de la ejecución de
las distintas asanas en un orden particular. El concepto de cronometraje indica
que las posturas se deben mantener durante una cierta cantidad de tiempo para
permitir que los efectos de las poses penetren con mayor profundidad en el
individuo.
Pranayama
El Pranayama se
comienza una vez se haya establecido una base firme en la práctica
de asanas, ya que físicamente el estudiante necesita el alineamiento, la
flexibilidad, la capacidad pulmonar y el entrenamiento necesario para sentarse
y respirar correctamente durante su práctica. El Pranayama ofrece
numerosos beneficios físicos que incluyen la tonificación de los sistemas
circulatorio, digestivo, nervioso y respiratorio y la activación los órganos
internos creando un sentimiento de energía y calma. Igualmente importante es
que también lleva a la mente y los sentidos a estar bajo control y hace que el
individuo esté dispuesto para la experiencia de la meditación.
Astanga Yoga
Alguien puede, según lo expuesto anteriormente, llegar a la conclusión de
que el Yoga IYENGAR es únicamente gimnasia y respiración profunda
o Asana y Pranayama. Esto es incorrecto.
Asanas y Pranayama se usan únicamente como las herramientas con
las que se dominan los 8 aspectos del Yoga Astanga de Patanñjali. El
dominio del cuerpo es la vía de acceso para el dominio de la mente. Considere
lo siguiente: el ser humano completo, desde la parte más externa de la piel
hasta el ser más profundo (o alma) está interconectado. Por ejemplo, si el
cuerpo está enfermo la mente también se deprime, aletarga o malhumora y si la
mente está estresada el cuerpo se tensa. La intensidad y la profundidad
con la que se practica el Yoga Iyengar sobre el nivel físico realmente afectan
y cambian la mente y el espíritu.Mientras se ejecutan las asanas todo el
cuerpo y la mente deben aprender a involucrarse. Uno tiene que expandir su
conciencia a las partes más pequeñas del cuerpo simultáneamente y con eso la
mente se vuelve alerta, atenta y afilada. Se aprende a respirar de forma suave,
profunda y uniforme con lo que la energía (prana) puede fluir sin obstrucciones
y se aprende a tranquilizar la mente y a hacerla más receptiva promoviendo un
estado meditativo de la mente. Esto hace que el cuerpo esté preparado para el Pranayama.
A través de las
asanas también se aprende a tomar conciencia y a aplicar la ética – Yama y Niyama.
Por ejemplo uno de los Niyamas es sauca (Pureza). Un
ejemplo: Como el Yoga forja una conciencia muy afilada del estado del cuerpo y
de la mente, uno se hace muy consciente de su estado de salud y comienza a
tener cuidado de su bienestar. Después de haber comido y bebido mucho, el
cuerpo sufre y la mente se entorpece. Como uno pasa más y más tiempo
practicando Yoga, la contradicción obvia de la auto destrucción se hace más
dura de reconciliar y uno comienza a moderarse en la comida y la bebida,
dirigiéndose hacia un estilo de vida más puro. Otro ejemplo de esto es
el Yama de la no violencia. Aunque
superficialmente Yamas son los mandamientos morales universales
y Niyama son las reglas para la auto purificación, ambos pueden
aplicarse por igual a cualquier situación ya sea social o del cuerpo físico.
Iyengar ha utilizado certeramente las asanas como un camino para ilustrar las
complejidades de estas disciplinas. Por ejemplo, mientras se
ejecuta Parsvakonasana (una de las muchas posturas) alguien puede
experimentar dolor en la rodilla frontal y asumir que es la culpable de la
incomodidad de uno. Pero en realidad la rodilla está causando dolor porque se
ha forzado en una posición no natural a causa de que el muslo y la nalga están
trabajando con pereza. Lo que lleva a la conclusión de que el muslo y la nalga
son violentos al ser perezosos ya que así hieren a la rodilla. El remedio está
en hacer trabajar la nalga y el muslo correctamente para que la rodilla pueda
funcionar de forma correcta y desaparezca el malestar. A medida que la
sensibilidad que uno tiene en las posturas aumenta, también comprende que no
sólo el muslo y la nalga, sino todas las partes del cuerpo en mayor o menor
grado han jugado su rol en la violencia de la rodilla. Esta forma de pensar
puede aplicarse a la sociedad donde es fácil encontrar las raíces de violencia
en hogares infelices, una infancia desatendida y una educación escasa.
Pranayama es el prerrequisito esencial para una meditación correcta y
verdadera. Iyengar manifiesta que aunque es teóricamente posible alcanzar un
estado meditativo de la mente simplemente sentándose y concentrándose, en la
práctica esto no es posible para el 99% de las personas. En meditación la mente
está absolutamente silenciosa, pero afilada. Mucha gente va a clases de
meditación, incluso durante muchos años, pero pocos alcanzan este estado de
consciencia. Iyengar dice que para la gente normal, la mente tiene demasiados
“portales”, es como un colador lleno de agua, no importa qué agujero se bloquee
que el agua continúa derramándose por el resto. La mente es demasiado sutil,
astuta e inquieta para que sea controlada y calmada. Por todo ello se
recomienda el Pranayama ya que utiliza la respiración para aquietar
la mente. Una respiración suave,
sutil y controlada es mucho más fácil de dominar que la mente y cuando la
respiración se vuelve suave y estable lo mismo le ocurre a la mente. Entonces
uno aprende a retirar los sentidos de los objetos del exterior y a cultivar el
estado de la mente donde pueda producirse la experiencia de la meditación.
Meditación
Como ya se indicó, la meditación es un estado de la mente que no se puede
aprender, por lo que la práctica de sentarse e intentar meditar no es garantía
de éxito en sí misma. Mejor dicho, los fundamentos de la auto-realización
tienen que construirse a través de la práctica de las cinco primeras
disciplinas del yoga. La experiencia de meditación llega cuando el estudiante
está preparado.
Esto lleva a otra idea clave del yoga IYENGAR: meditación en la acción.
Si uno puede meditar sobre la llama de una vela, un grano de arroz u otro
objeto, ¿por qué no meditar en la postura que se está desarrollando? Así, a
medida que el estudiante hace las posturas de yoga, la mente aprende a tomar
conciencia de las diferentes partes del cuerpo. Al principio la mente se mueve
de una parte a otra, pero con entrenamiento aprende a permanecer absorbida en
todas las partes del cuerpo, uniformemente, al mismo tiempo. Se aprende a
refinar la percepción consciente y a penetrar con mayor profundidad en el
cuerpo para obtener posturas más correctas y por la tanto más eficaces y
confortables. De esta manera la mente se entrena para alcanzar un estado
meditativo del ser. Aunque pranayama es la llave real para la
preparación a la meditación, el progreso hecho es aplicable a
las asanas que pueden practicarse hasta tal grado de refinamiento que
uno medita en la postura.